PAN
sabíamos que la clave era el silencio
y nos dimos al escandaloso rumor de llamarada
ascendiendo los abismos cavernosos de la vena
metálica y líquida
lo sabíamos
nadie en su sano juicio negaría
el deleite conque tras la órfica estrella
íbamos por los caminos entre un pueblo y otro
pasada medianoche
el éxtasis de la horda cuando las aguas del río
anunciaban la perpetua decantación del tiempo
Alexander Zanches, poeta panameño, nació en 1968, en la Ciudad de David (originalmente Pueblo de David el de la Nueva Lisboa). Además de poeta, es artesano y, por afición, hace cuentos, fotografía, pinta al acrílico y, a ratos, lleva vida de campesino y de andariego.
miércoles, 3 de abril de 2013
viernes, 29 de marzo de 2013
HABEMUS PAPAM
Hace poco
ascendió al trono
el rey de los
cristianos
Señor
Omnipotente
que permites
el dolor de las avecicas
en las
montañas de Afganistán
donde el
estruendo de las bombas a media noche
les despertó
los nidos rotos
un ala por
aquí
una patita por
allá
y el canto enmudecido
elevándose
como una plegaria de paz
mutilada
¿en verdad
eres
Señor
omnipotente?
y no haya
agravio en la pregunta
que sólo busca
anhela
desea
desenmarañar
de entre tus barbas meditabundas
este grito de
dolor ante la escena
-hollywoodense-
de tu hijo
allá
en la cumbre
del Gólgota.
miércoles, 13 de marzo de 2013
SALUD Y PAZ
al que cantando despierta
una saloma ligera
pueblerina o montaraz
ola de luz la torcaz
su canto y vuelo sereno
amor del que mi pecho lleno
por lonche en la madrugada
tras consultar con la almohada
si por mío
su amor es ajeno
a los que dan por el río
de sus amores la vida
vaya mi copla sentida
porque defienden lo mío.
viernes, 8 de marzo de 2013
DOS MOTIVOS PARA NOSTALGIAR UN POCO
Hay en la Ciudad de Panamá dos
lugares públicos de extremada belleza. Uno, se ubica en la calle que conecta la
Avenida Balboa con la Vía España, la que popularmente se conoce como “la del
Chase”. Este, es de una belleza sensorial extraordinaria para quien recuerde
sus días de verano, allá por los ochenta, bajo la sombra de un mango coposo y
anciano, a la orilla del río, a las tres de la tarde. Está ubicado,
exactamente, a entre los cincuenta y cien metros de la esquina sobre la Avenida
Balboa. A las 6:00 – 7:00 a. m. se siente un río de frescura a la sombra de los
grandes edificios que ahí se construyeron recientemente.
El otro es el jardín del TUAL (Teatro Universitario al Aire Libre), de
la Universidad de Panamá. Innumerables veces, solo o acompañado, vi surgir
entre los edificios, a eso de las siete, la luna llena. Cuando a solas, me
tendía panza arriba sobre el césped, con el maletín de ocasión por cabecera,
esperando ver el ascenso de la luna entre las ramas desnudas del corotú. Cuando
acompañado, ¿cuántos “cartones” de Clos
de Pirque o Fray León, no
vaciamos de su tinto contenido, entre melancólicas canciones ochenteras de amor
o de revolución nicaragüense, chilena o cubana, acompañados de alguna guitarra
desafinada o a capela?
Y pues, como que en estos
regodeos andamos, bebiendo ya de las aguas del recuerdo, cabe entonces decirle
a la luna llena que ya también decae, en su ciclo de veintiocho días: “El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos…”
y ya con esta me despido: ¿imaginan un “concierto
gitano de guitarra y canto, para la luna ausente” con la sala a oscuras?
lunes, 25 de febrero de 2013
BRÚJULA
La llama lame
gasta las aristas
lenta
del cofre de la gema
la luz
duerme
dicen que se apaga
porque cierra los párpados
pliega las alas de granito
y tarda millones y millones
de años la búsqueda quieta
la quieta condensación del canto
en el pico del ave
el oro en el ala de la mariposa
el azul metafísico en el reflejo del sol
sobre la pluma
o la silueta de la flor en el agua
en el momento exacto cuando tu cuerpo
desnudo me deslumbra
y se rompe la interiorización del embrujo
desde el jardín un eco de aullido
rumoroso y sordo piel adentro
me alcanza
cuando la llama lame
gasta las aristas
lenta
del cofre de la gema.
jueves, 21 de febrero de 2013
A CINCO SIGLOS TODAVÍA
golpea la náusea
de la fiesta en la plaza de armas
en la fiesta de la carne chamuscada
para testimonio y honra y gloria
para escarmiento de los audaces
defensores del mundo que recula
a las arideces empapadas detrás
de la serranía
ahí donde mirrias espigas dona
el barro colorado de las lomas
el oro y el cobre -flor de tierra-
y la eterna llovizna de octubre
siembra de agujas la epidermis del hombre
la dermis del pétalo sonriente
que mira hosco al taimado
reverendo que intima al abandono
del recuerdo tras la paz mancillada
a cinco siglos todavía está de luto octubre
a cinco siglos todavía el silencio
es una llamarada potente en los ojos
del que avanza por los serpenteantes
caminos de la cordillera al hombro
las duras condiciones que les intima
la fiesta en la plaza de armas
la fiesta de la carne chamuscada
la fiesta de la carne fusilada
la fiesta de la carne condenada
la fiesta de la carne empujada
al destierro
a la obediencia servil
a la soledad augusta de las montañas
donde espera como ciudad sitiada
la terquedad indómita
del rumor del mundo que rueda
por la historia como un relámpago insomne.
golpea la náusea
de la fiesta en la plaza de armas
en la fiesta de la carne chamuscada
para testimonio y honra y gloria
para escarmiento de los audaces
defensores del mundo que recula
a las arideces empapadas detrás
de la serranía
ahí donde mirrias espigas dona
el barro colorado de las lomas
el oro y el cobre -flor de tierra-
y la eterna llovizna de octubre
siembra de agujas la epidermis del hombre
la dermis del pétalo sonriente
que mira hosco al taimado
reverendo que intima al abandono
del recuerdo tras la paz mancillada
a cinco siglos todavía está de luto octubre
a cinco siglos todavía el silencio
es una llamarada potente en los ojos
del que avanza por los serpenteantes
caminos de la cordillera al hombro
las duras condiciones que les intima
la fiesta en la plaza de armas
la fiesta de la carne chamuscada
la fiesta de la carne fusilada
la fiesta de la carne condenada
la fiesta de la carne empujada
al destierro
a la obediencia servil
a la soledad augusta de las montañas
donde espera como ciudad sitiada
la terquedad indómita
del rumor del mundo que rueda
por la historia como un relámpago insomne.
lunes, 11 de febrero de 2013
DE SER SUYO
este corazón que me ladra
no lo ate
que le mata
lo que de libre
le queda
este corazón que me ladra
no lo ate
que le mata
lo que de libre
le queda
de
ser suya esta temprana
vocación de oncidium
no dude en ejercer su oficio
de ave en vuelo detenido
pendón al antojo del viento
con este rumor de sueño
conque rueda el mundo por su vida
haga usted lo que le dicte su paréntesis
de soledad bajo la lluvia
aunque hiera la sacralidad del yugo
no se deje guiar siquiera
por esta incitación al juego
de la alta madrugada entre las llamas
de una esperanza que nos evade
como el que huye adelante de sus acreedores
haga usted lo que le digo
y no siga mis consejos.
domingo, 10 de febrero de 2013
MUERDEN LAS PARADOJAS LOS IJARES
de la yegua blanca
a la que sólo satisface el fragor del metal
en la batalla
el hálito bermejo escurriendo por la hoja
tras la refriega
el aroma de la carne chamuscada tras el paso de la horda
la yegua blanca a ratos cubre su presencia
con máscaras de nimbo
urde vigilante la ruta de su próxima
irrefrenable epifánica visita al abismo
donde estruendosas trompetas la reclaman
del extremo norte fluye frío su aliento fétido
se expande en todas direcciones
el rumor de sus cascos metálicos
ante cuya presencia se torna polvo el hueso
y el músculo amasijo maloliente
presurosa limpia los cristales de sus gafas
conque penetra el secreto de la piedra
de la edad del hombre que osa
rechazar el trago amargo de la catástrofe
del que él mismo es carne y vino
un segundo tarda en cruzar de un extremo a otro
los páramos flanqueada por el hambre y las llagas
convirtiendo al hombre en la sombra de su sombra
el fardo cae
el hombre se alza
y sobre la nube una silueta evoca
al jinete que anuncian las auroras.
sábado, 9 de febrero de 2013
ENTONCES TE DIJE
no me dejes tan a la intemperie
desnudo hasta de tu recuerdo
y tú del mío
volviste a tu cubil allá tan lejos
apenas un punto en el centro mismo
del carbón el fuego de la estrella
donde moras flanqueado por tus huestes
y yo acá
rodeado en mi soledad
-entre diez mil millones de soledades-
espero
encontrarle sentido al camino que se expande
delante del escarabajo que empuja su alimento
delante del trino que surca la distancia
entre las ramas
delante del ave en que románticamente
han convertido los poetas el alma
y tus otros cómplices
metafísicos
aún
a la intemperie siempre
hurgo mis ojos afinando su capacidad de enfoque
exploro cómo ha de ser el salto de titán
que se ha de dar como de piedra en piedra
cuando cruzamos el riachuelo
en verano.
no me dejes tan a la intemperie
desnudo hasta de tu recuerdo
y tú del mío
volviste a tu cubil allá tan lejos
apenas un punto en el centro mismo
del carbón el fuego de la estrella
donde moras flanqueado por tus huestes
y yo acá
rodeado en mi soledad
-entre diez mil millones de soledades-
espero
encontrarle sentido al camino que se expande
delante del escarabajo que empuja su alimento
delante del trino que surca la distancia
entre las ramas
delante del ave en que románticamente
han convertido los poetas el alma
y tus otros cómplices
metafísicos
aún
a la intemperie siempre
hurgo mis ojos afinando su capacidad de enfoque
exploro cómo ha de ser el salto de titán
que se ha de dar como de piedra en piedra
cuando cruzamos el riachuelo
en verano.
sábado, 2 de febrero de 2013
sábado, 5 de enero de 2013
I
VOLÁTIL CARDÚMEN ESTA DANZA
me subleva los tendones y la médula
porque esta noche
no quiero saberme tasador de maravillas
sino como cuando niño jugar hasta rendirme
ante el asombro del ave que pía su ignorancia del vuelo
que fluye por las venas en mis brazos
como un rumor de alas fluyendo río
tras la lluvia que dobla la rama en que mi cuna
como un rumor de alas fluyendo río
tras la lluvia que dobla la rama en que mi cuna
se mece atada a dos nubes.
II
¿VIERON LA VITRINA LAMIENDO EL POLVO
hecha nada?
dice mi tío Jaime que yo soy un dardo
pero lo cierto es que ningún tío mío se llama Jaime
ni nada parecido
y yo me río de él porque él trata de cruzarme como un
dardo
y yo soy el río en que se ahoga sin haber nacido
tratando de alcanzar la orilla a donde nadie acude
a llorar su derrota ni reclamar su eco.
jueves, 20 de diciembre de 2012
lunes, 17 de diciembre de 2012
EL PÁJARO CAMPANA
en la noche nos convoca
al vuelo a ras de piel ajena
su ladrido diáfano cruza las distancias
-taladro en el viento-
galopa en sigilo con la noticia a lomo y pelo
urgente alegría su huella
siembra certidumbre y calma
expectativa de luz que la carne ansía
el sídero corporal que somos
intuye la osadía del ave cuyo canto
entra por la ventana
y en un acompasadamente lento vaivén de vals
ensaya
el reencuentro de la ola con la orilla
del sol con el paisaje que nos estalla
cuando despertamos con el canto de fiesta
del pájaro campana mordiéndonos las alas.
en la noche nos convoca
al vuelo a ras de piel ajena
su ladrido diáfano cruza las distancias
-taladro en el viento-
galopa en sigilo con la noticia a lomo y pelo
urgente alegría su huella
siembra certidumbre y calma
expectativa de luz que la carne ansía
el sídero corporal que somos
intuye la osadía del ave cuyo canto
entra por la ventana
y en un acompasadamente lento vaivén de vals
ensaya
el reencuentro de la ola con la orilla
del sol con el paisaje que nos estalla
cuando despertamos con el canto de fiesta
del pájaro campana mordiéndonos las alas.
LA OTRA VERSIÓN
DEL MITO*
Ese día, a esa hora exacta, se leían mutuamente. Ambos pasaban y repasaban las páginas de agua inmaterial y vegetales. Atentos, bebían paisajes que cada uno entreabría para el otro, para sí, cuando las páginas impulsadas por el embeleso compartido empujaron al estanque desprevenido que, inevitablemente, terminó ahogándose en los ojos de Narciso…
*Gracias,
Alejandra Estrada…
martes, 11 de diciembre de 2012
EVOCANCIONES
Una vez un amigo de allá donde me refugio cuando la ciudad empieza a fastidiarme, me dijo: Dile a tu gente que cuando quiera comer salud, que siembre... y que si quiere comer oro, que siembre oro a menos de un metro de distancia de la semilla... eso sí, cuando empiecen los árboles de oro a dar sus frutos, que las compartan... sólo entonces habrá llegado la edad dorada del hombre nuevo...
Una vez un amigo de allá donde me refugio cuando la ciudad empieza a fastidiarme, me dijo: Dile a tu gente que cuando quiera comer salud, que siembre... y que si quiere comer oro, que siembre oro a menos de un metro de distancia de la semilla... eso sí, cuando empiecen los árboles de oro a dar sus frutos, que las compartan... sólo entonces habrá llegado la edad dorada del hombre nuevo...
viernes, 7 de diciembre de 2012
OLD WEST
¿Yo soy esto que me habita
y me deshabita
cuando me invita al hábito
de ser?
llamo
toco a las puertas del templo
reclamo mi presencia
ante la esencia
insisto
reclamo mi silencio
ante la dulce voz
aterido
suelo tibio
mi cuerpo se levanta
como un fuego en la llanura
cuando la danza
subleva los átomos en flor
de la tarde que se apaga
del alba que nos incendia de amor
cuando la gotera de café despierta
y aún no empieza a hervir el agua
sobre las brasas
allá
en la cañada
mientras la manada muge nerviosa
porque rondan los coyotes
y los vaqueros duermen.
lunes, 3 de diciembre de 2012
HOLA, QUÉ TAL, Quetzal???
Hola, ¿qué tal? Tú, que me has leído y escuchado
cuando hablo, ¿crees acaso que cuando me expreso, estoy enojado? Pues eso que
tú oyes no es enojo sino pena cuando expreso la angustia del campesino y del indio, cuando el indio y el campesino interiorizan el mundo y ven la voracidad materialista restándoles territorio, mordiéndole los ijares al caballo con las espinas que le siembra el
jinete a galope tendido, cuando atropella su caballo contra las choyas y las
matas de caña brava, porque llegó tarde a la cita con su amada que se fue
momentos antes a la cama y los perros, que ya se fueron con los indios, están
que se comen al jinete y su caballo vivos. O, ¿cómo creen que nos sentimos cuando
sentimos nostalgia por cómo nos quitaron el espejo de oro puro en el fondo del
charco?, en aquellos días, nuestras mujeres se peinaban con peines de oro delante del
espejo de oro en el fondo del charco, sólo por el gusto de que nuestros dedos
entretejidos se deslizaran por su cabellera larga y lacia y negra, color carbón que debíamos encender a punta de besos antes de que
ella nos diera permiso para lo que fuera…
Ahora nos vienen con el cuento de que el mundo se
nos acaba mañana y que debemos arrepentirnos, como si fuésemos nosotr@s l@s que
tienen que pedir perdón por el pecado cometido por Caín contra su hermano. Y por
ahí podríamos irnos conversando de la mano y por la sombrita si es que así
deseas. ¿Sabías que entre nosotr@s rige una forma de derecho que en el
idioma español, derivado del latín antiguo, podría traducirse como Derecho
Natural Indígena (y para más hondura, la opinión de un hermano guna: "tambièn puede incluir derecho colectivo, que es la base de nuestro pensamiento y quehacer") que es la que ensayamos cuando nos vamos a sus fiestas a
invitarlos a que vayan con nosotr@s y se midan con nosotros y sus mujeres con
las nuestras, en el trabajo y la fiesta, sabiendo nosotr@s que no podemos tocarles un
pelo siquiera, aunque nos tiente el deseo de meterte una zancadilla en
medio de la plaza un domingo por la tarde solo por decirte que quiero ser su amigo.
No. Yo no hablo en nombre de mis herman@s
actualmente precolombinos. Yo hablo desde el hombre de la tierra, que huyó de
la ciudad, a festejar con sus ancestros, cuando éstos le abrieron la puerta del
regreso a Idilia y volvió anciano a conversar consigo mismo y a enseñarse desde apenas cuatro años. ¿Qué podría decirte? En nuestro mundo
también hay seres que aprenden qué no debe hacerse ante una
determinada condición climática, sino confiar, mientras festejas el punto de
fricción entre los mundos y no te da por el terror pánico recordando las
premonitorias imprecaciones del que, en la plaza del mercado, se desgañita anunciando
el fin del mundo y él mismo no está aún preparado… porque si lo estuviera, no
andaría sembrándole cemento a los espacios donde debe florecer la tierra, que
regresa a su condición edénica de la mano del superhombre nitchiano y
lorberiano, socialista y cristiano.
¿Quién dijo que los obreros se van a quedar sin
trabajo??? ¿Quién dijo que se oxidarán
las tijeras que cortaban, sin amellarse, las ramas de muérdago entre las
ramas??? ¿Quién dijo que dejaremos de chatear con gentes del otro lado del
planeta??? ¡Éste sí será un Primer Mundo!, aún cuando ello signifique
iniciar nuevamente desde cero. Sí, ya sé que creo en utopías… Tomás Moro creía en ellas. Estoy seguro, casi convencido, de que Giordano Bruno
también creía en ellas, y Carlo Magno y Gengis Khan y Pedro el grande, que hizo
lo posible por transformar los chozeríos de Moscú y Petrogrado luego de
expulsar, tras trescientos años de paz, a los tataranietos del
Gran Khan desde los territorios en la frontera con Europa, hasta las orillas del amarillo mar
amarillo, imperio en cuyo seno el Gran Amur nacía y, potente dragón de agua, rompe en dos la geografía política y cultural hasta donde desemboca, frente a las islas Sajalines, que actualmente se disputan diplomáticamente Rusia y Japón.
Sí, lo confieso: yo soy utopista. Soy soñador y
creo en la Humanidad, en el futuro de los hijos de esta Humanidad que avanza en
cada Ser Humano que despierta de su letargo tipo duermevela. La Humanidad brota
del alma, el corazón por fuente, del que, al leer con mucha atención cualquier
libro sagrado, despierta y presta su frente, ante la noche, al ermitaño. Y es
que hay que recordar los días cuando el abuelo o la abuela o la tía nos contaban
cuentos, para dormirnos. En aquellos seres había Humanidad con humildad, no la
que se pregona desde detrás de los podios, en nombre de Sofía. Sofía sabe. Sabe
porque sabe a la miel que nosotros los poetas dimos al oído de sus amantes naturales,
aquellos que cuando les gusta un poema se lo aprenden y jamás lo olvidan,
aunque duela repetirlo. Y hasta nos da por re-inventarlos al ritmo que se nos
antoje cuando decimos “…Si Adelita se fuera muy lejos, ¿yo la seguiría hasta el
cielo... ...paloma blanca paloma blanca, dónde, dón…de andarás…???
Cuando escribo y digo, lo hago con pena y con
alegría, porque a pesar de las adversidades en el camino, todavía creo en el
Ser Humano y su justicia, y su amor por el ajusticiado aún cuando la realidad
me diga lo contrario.
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