martes, 15 de julio de 2014

URGENTE CANCIÓN DESESPERADA ANTE LOS NIÑOS MUERTOS DE PALESTINA


¿De qué nos liberan la verdad y la conciencia?
¿acaso de la duda que a cada paso acosa y muerde?
¿acaso de la vanidad de la esperanza que a cada aldabonazo de la muerte
entre las volutas del sueño y del olvido se desvanece?

Pulsan el signo el símbolo la palabra con la inminencia del reloj que advierte
el ritmo de lo único eterno en la cifra y en la elipse
imaginario caramelo que da al niño que somos
el eterno rector del mundo y sus angustias

trémula el alma desde su cubil como una flor a merced de la tempestad
grita en la soledad intemporal interrogando al viento que ruge su misión y sus afanes
lo conmina a que termine de cumplir su infausto sino
y que ríe de pavorosamente porque sabe que la nada
reina en esta danza donde lo todo es sólo una metáfora equivalente a su opuesto

el alma olvidó ya la significación del llanto
los porqués y paraqués de su primera infancia son hoy la confirmación
del imperio del mito del eterno retorno y de la eterna deriva de una barca
en la que ya nadie rema y que sólo sirve para alimentar el hurto
la fábrica de armas como única solución a la crisis que la crisis sustenta

la verdad yace muerta sobre el ara
una llaga inmaterial se alimenta de sus restos
dispersas están las brasas del fuego que quién sabe cuándo hurtara Prometeo
de la morada olímpica
kilómetros millones de kilómetros en torno galaxias y universos caen a su influjo
la peste invade los múltiples mundos de Giordano como una renovada horda
hasta más allá de los siderales abismos donde el alma tiembla
atacada por el frío glacial que en la carne la muerte siembra

¿dónde? ¿en qué punto del camino alcanzó la esquirla?
¿en qué remota era abandonó su significado el símbolo?

La verdad se pudre expuesta en la plaza
atacada por incontables pústulas como Job
y ¿Quién mueve en su defensa desde si podio de silencio
un dedo siquiera
siquiera los labios y la lengua?
nadie abandona su mutismo de barro salido de la nada como una maldición
de la boca del Eterno

yo que soy poco más que nada entre la nada alzo mi voz y mi querella
mi voz airada en este desierto de aridez donde campea la muerte
y proclamo la resurrección de la llama desde la brasa
que aún palpita aquí donde todavía no alcanza a medrar el silencio
yo que un día caeré abatido como el árbol bajo la lluvia en las laderas
yo que aún soy a pesar de la guadaña que a diestra y a siniestra
siega ciega de energúmeno furor convertida en arma

yo proclamo el triunfo de la vida aunque los partes desde el frente
digan lo contrario
el sol saldrá de nuevo muchas veces
aún reverdecerán los maizales sobre la era de la ceniza

y no pretenda la media luna que enarbolo su bandera de paz ensangrentada
ni la sanguinaria máquina de guerra que amaré nunca
a su belicoso dios bárbaro

el mío es un canto de amor dolido
una pedrada en la frente de Goliat invitándolo a que despierte y detenga la masacre

el alma de la Humanidad está llorando ¿seréis sordos a tan amargo llanto?
¿seguirán cayendo como tempranas hojas tiernas las del sicomoro?
¿seguirá todavía Caín manchando la estrella en su frente?

yo no me contaré entre los que con su silencio aplauden desde las gradas
del coliseo romano ebrios de fútbol todavía.



1 comentario:

Kafda Vergara dijo...

Hermoso hermanito. Los niños ya dormidos te lo agradecerán.