martes, 12 de febrero de 2008

REDESCUBRA EL HOMBRE EL JARDÍN DEL QUE JAMÁS FUE EXPURGADO

La naturaleza planetaria, galáctica y universal es el cuerpo del Dios a que me debo y por ser éste el planeta donde moro, a través del culto a la Madre Terrestre rindo tributo a ese Dios mayor de cuyo cuerpo son parte las estrellas y los espacios intergalácticos.

Por ello, éstos sean los mandamientos que guíen mis pasos al encuentro inevitable con el corazón de la Madre a donde iré a morar cuando mis días lleguen a su término en este entorno:

  • Cuide el hombre el fruto de su mano y de su mente.
  • Que su obra sea canto vigoroso de aquello que le sustenta.
  • Coseche el hombre el fruto de su esfuerzo, disfrútelo en paz.
  • Rinda culto al Dios que habite su corazón.
  • Dé gracias cada día al portador de la luz diurna y a la portadora de la luz nocturna.
  • Celebre, ame sexualmente, duerma durante la noche para que sus fuerzas sean renovadas.
  • Trabaje durante las horas del día para que tenga pan su familia.
  • Dance, ría, corra como cervatillo bajo la lluvia.
  • Redescubra el hombre el jardín del que jamás fue expurgado.
  • El dragón regrese a su caverna y reciba a sus adeptas.
  • Retorne Pan a los bosques con sus ninfas y dejen de ser el cuco de los mitos con que nos asustaran durante siglos.
  • Rómpase el velo e ilumine el corazón de la nueva humanidad que ya despierta.

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