martes, 23 de junio de 2009

PER SÉCULA SECULORUM


Quienes le siguieron el juego sabían que tarde o temprano llegaría a tomar conciencia de hasta dónde lo habían empujado los aplausos. Sabían también que trataría de zafarse de las cadenas de espuma con que le habían esclavizado el ego y que no lograría desasirse fácilmente del embrujo que lo hundiría cada vez más en la manía de hacerse aplaudir aunque para ello terminara recurriendo a la actuación. Sabían que tras esta toma de conciencia ya su baraja definitiva estaba echada. Para ello le construyeron un hermoso teatro modelo Versalles siglo XVIII con todo lo necesario para que no tuviera que salir jamás del ensueño. Allí se ejercitó sin descanso durante muchas lunas en la obra para la que le habían preparado hacían ya varios lustros cuando mostró los signos inequívocos del iniciado.

Los dueños de la parodia detrás de la taquilla se resguardan conscientes de que a la larga caerá el telón tras la ovación eufórica frenética del triunfo cuando actores y espectadores se confunden y terminan aplaudiéndose mutuamente en tanto lloran emocionados espectadores y actores entre la risa convulsa del que de pronto se reconoce tras muchos años ante el espejo y se abraza en el otro y se da palmadas de alivio y congratulaciones y se obsequia el vestuario recién abandonado y avanza con su disfraz de carnaval a lo Luis XIV camino del escenario y los actores se toman los palcos expectantes atentos al inicio de la representación de la obra que se repite una y otra vez desde siempre y hasta la consumación del tiempo que se desplaza en eternas espirales ascendentes per sécula seculorum etc.

2 comentarios:

Indra dijo...

el rey es el bufon!!!

Beba dijo...

No te digo, eres grande!!!