DÉCIMA ESPINELA
Techo rima con derecho
y con Justicia y con Paz
paz duradera y veráz
y hasta con desnudo pecho.
Sol de Rosita Landecho
sol de rayos tricolores
ven y rima tus amores
con las flores que me brotan
cuando a la calle botan
al humano y sus temores.
Alexander Zanches, poeta panameño, nació en 1968, en la Ciudad de David (originalmente Pueblo de David el de la Nueva Lisboa). Además de poeta, es artesano y, por afición, hace cuentos, fotografía, pinta al acrílico y, a ratos, lleva vida de campesino y de andariego.
viernes, 15 de agosto de 2014
miércoles, 23 de julio de 2014
POEMA
TRISTE
Anoche
soñé que te quería
con un
cariño casto y sintomático
al modo
melancólico de Buesa
masoquista
cordial melodramático
en
versos te dije todo y lo que callo
fue mi
palabra dulce miel fragante
el giro
en el acento un elegante
intento
por entrar al paraíso
los
íntimos resortes del suspiro
que
llaman los que saben punto gé
equivocadamente
quise sé
con solo
las palabras despertar
“hija
del “tuentiguán” me sé poeta
dijiste y
desperté sobresaltado
quién
dijera que el bien soñado fuera
látigo
tan severo al trasnochado
el
llanto avergonzado reprimí
tragué
la gota amarga acicalé
el alba
que en mi frente ya se anuncia
por
premio del camino que viví
ya solo
queda un vago rastro vino
que
apuro sin la prisa del neófito
ignorante
del punto en que la crisis
deriva
en acicate en pro del trino.
martes, 22 de julio de 2014
MENESTER DE COPLERÍA
Alexander
Zanches
PÓRTICO
Hijas del matrimonio del paisaje con
el alma campesina; de la angustia metafísica de quien, (al asomarse a sus
propios abismos y tras industriosa labor alquímica -buen juglar- convierte su
canto no en lastimero llanto ante los desprecios simbólicos de la moruna
(desprecio que el poeta reconoce como elemento picaresco de la danza), sino
que, templando su laúd interno, casi coplas), nos entrega estos tercetos
depurados lentamente, como a fuego.
Agreste filigrana, la queja de Amor
antigua llega vestida de renovados giros líricos que, esperamos, sean valorados
en su dimensión lúdica por los lectores, doctores en la ciencia del buen tasar.
Queden pues, sin más defensa y apenas vestidas de palabras estas postales
recogidas al camino y al amor desamorado.
Si como se me embota el
pensamiento
si bebo se me nubla la
razón
por eso sueño que te sueño
y tiento.
Con aro madera y cuero
cututucuplácuplá
te rindo mi copla y muero.
1
Hoy
quiero
masticar
en soledad
mis
podredumbres.
2
Un
amigo me preguntó
el
sustrato de mi pena
y
nada le dije yo.
3
Gasto
el verano en cantar
el
invierno y sus tormentas.
Conjugo
cigarra y grillo.
4
Palomita
mensajera
¡qué
terrible tu destino!
frente
al frío celular.
5
En
el columpio del viento
se
mece la tarde y canta
conmigo
y mi pena coplas.
6
Y
viendo bien el asunto
porque
de amores va
no
tienes que amarme y punto.
7
¿Para
qué morir llorando
si
la negra no te quiere?
me
digo por consolarme.
8
Ruge
la noche en la mente
cuando
tus celos tiranos
me
acusan injustamente.
9
Regar
semillas no suelo
en
tierra estéril por seca
en
honor a mis abuelos.
10
Me
lo dijo Cardenal
en
vano se escribe y canta
al
corazón de metal.
11
¡Tuertos!
Me toman por loco
sin
ver que en mi pecho creces
cuando
desnuda te toco.
12
Si,
advertido -el corazón-
del
peligro que lo acecha
osa,
muéstrate razón.
13
Florecilla
nomeolvides
a
la orilla del camino
en
mi recuerdo te meces.
14
Echo
a rodar mi canto
con
el viento que lo empuja
por
un abrupto barranco.
15
A
veces cuando el silencio
acude
a lavar mis penas
me
acuerdo de ti, Morena.
16
¡Ay!
¿qué morena será
la
que insistente en mi canto
llega
me besa y se va?
17
Duele
en el hueso el silencio
que
impera cuando pregunto
al
viento por nuestro asunto.
18
Yo
digo que no es pecado
el
que seas como sueles
¡ay,
pero cuánto me dueles!
19
Para
alimento de gatos
molido
mi corazón
hoy
pienso vender barato.
20
Luego
no digas que yo
por
andar de rama en rama
no
supe esperarte, no.
21
Tu
cuerpo me importa menos
que
tu cerebro, Morena.
Es
por eso que te anhelo.
22
Estrategia
y subterfugio
son
la distancia y silencio
con
que agigantas mi pena.
23
Dije
lo que dije y quiero
mantenerme
en mi palabra
de
metafórico jilguero.
24
Mi
corazón en un plato
de
madera te presento
pa’que
alimentes tu gato.
25
Tirana
la indiferencia
de
tus ojos que no ven
cuánto
me duele tu ausencia.
26
Dolido
no sé si el ego
o
el corazón que te anhela
te
escribo con sangre y fuego.
27
Al
viento cuatro querellas
dirijo
a mi corazón
para
aliviar su tristeza.
28
Alegría
retro vade
hoy
quiero mi pena a solas
sacar
de su pozo a balde.
29
Arranca
a trotar el pecho
cuando
suena el celular
soñándote
al otro extremo.
30
Si
hubieras siquiera visto
cómo
me cambió el semblante
llamarías
más seguido.
31
Ya
pasada la borrasca
brilla
el eco transparente
de
tu voz aquí en mi mente.
32
Alegre
estallo a cantar
bajo
el azul esplendente
que
me corona la mente.
33
Mis
colpas candela viva
sonoros
destellos son
de
mi causa rediviva.
34
El
tiempo se va volando
en
alas de su argumento
entre
las nubes jugando.
35
De
la mano de mi Negra
voy
por el mundo feliz
sin
que lo sepa mi suegra.
36
Con
mi saloma desgajo
un
racimo de palomas
que
ya vuelan loma’bajo
37
Ya
recobrada la calma
me
pongo a mecer un sueño
en
las hamacas del alma.
38
Astilla
de níspero fiero
es
en mi copla la rima
contra
el ego traicionero.
39
Cruda
metáfora juega
en
el lúbrico vaivén
a
que la carne se entrega.
40
Dreno
la sal del jardín
monofloral
de la carne
en
simbólico festín.
41
Es
la sábana sabana
por
que sin bridas cabalgo
negra
potranca lozana.
42
Acentos
de coplería:
surcan
alegres la tarde.
Relámpagos
de alegría.
43
Voy
sediento de horizontes
andariego
sin remedio
borracho
de llano y monte.
44
A
la izquierda mi corazón
se
ubica y su sangre toda
irriga
el jardín de Amor.
45
Son
tus ojazos morena
metafísico
atanor
do
se transmuta mi pena.
46
Treman
mis manos soñando
que
palpitan el surtidor
de
tus temblores, jugando.
47
La
noche, Negra, en tu labio
parece
que mece y quema
mi
pena con ritmo sabio.
48
Remero
del tiempo voy
en
mi barca de palabras
por
la mar que llaman hoy.
49
Arde
en mi sangre un fuego
de
esperanza si te miro
seguirle
a mi copla el juego.
50
¡Ay!,
Morena tus antojos
a
los míos son cadena,
llave,
candado y cerrojo.
51
Si
sufro, sufro callado
y
alegre, la dulce pena
que
tus ojos me han dejado.
52
De
coplas, Morena, toma
este
reseco manojo
en
alas de mi saloma.
53
Morena,
tus ojos son
saetas
que a duras penas
resiste
mi corazón.
54
Cariño,
te quiero tanto,
tanto
que ya no te quiero
atormentar
con mi canto.
55
Las
rimas y versos van
saliendo
sin mucho esfuerzo
como
de oscuro zaguán.
56
Atrévete
a ser y dime
si
en vano te escribo y canto.
Pronta
el asunto dirime.
57
Préstame
tu seno amiga
para
calmar esta sed
que
solo tu carne mitiga.
58
Si
avanzo por buen camino
por
favor, Morena, dime
que
no quiero un triste sino.
59
Si
supieras cuánto anhelo
de
tus noches convertirme
en
cómplice caramelo…
60
Las
armas depongo y muestro
vencidas
¿en cuál combate?
¡Qué
triste dilema el nuestro!
61
Te
escurres nocturna pez
entre
estas gemas en verso
que
escribo de tres en tres.
62
Cuando
me prometes sueño
y
sufro cuando no cumples.
Entonces
lloro risueño.
63
Muy
poco nos damos cuenta
-saca
la cuenta y verás-
que
somos sal y pimienta.
64
Préstame
de nuevo un seno
Morena,
que tengo sed
de
tu nocturno veneno.
65
Vaya
mi nariz al sud
aquél
de sábila y miel
-metacárnico
laúd-.
66
Que
si me atrapa la muerte
entre
tus brazos dormidos
sea
de mucho quererte.
lunes, 21 de julio de 2014
NOSTALGIA
Tú fuiste un huracán de temporada
relámpago tu flor y su misterio
un rastro de silencio son tus huellas
que la noche en mis páginas refleja
ya es vana la esperanza del regreso
ya nada nos convoca desde el sueño
a ratos la ceniza nos recuerda
la furia de las llamas fatuo fuego
a veces te recuerdo cuando sueño
y tiemblo imaginándome mecido
por el eco de un muy antiguo canto
a la luz de tus ojos por estrellas
ni modo no hay retorno hasta las horas
felices en que fuimos por la noche
bebiéndonos al margen de argumentos
ajenos a los tuyo y a los nuestros.
martes, 15 de julio de 2014
URGENTE CANCIÓN DESESPERADA ANTE LOS NIÑOS MUERTOS DE
PALESTINA
¿De qué nos liberan la
verdad y la conciencia?
¿acaso de la duda que a
cada paso acosa y muerde?
¿acaso de la vanidad de la
esperanza que a cada aldabonazo de la muerte
entre las volutas del
sueño y del olvido se desvanece?
Pulsan el signo el símbolo
la palabra con la inminencia del reloj que advierte
el ritmo de lo único
eterno en la cifra y en la elipse
imaginario caramelo que da
al niño que somos
el eterno rector del mundo
y sus angustias
trémula el alma desde su
cubil como una flor a merced de la tempestad
grita en la soledad
intemporal interrogando al viento que ruge su misión y sus afanes
lo conmina a que termine
de cumplir su infausto sino
y que ríe de pavorosamente
porque sabe que la nada
reina en esta danza donde
lo todo es sólo una metáfora equivalente a su opuesto
el alma olvidó ya la
significación del llanto
los porqués y paraqués de
su primera infancia son hoy la confirmación
del imperio del mito del
eterno retorno y de la eterna deriva de una barca
en la que ya nadie rema y
que sólo sirve para alimentar el hurto
la fábrica de armas como
única solución a la crisis que la crisis sustenta
la verdad yace muerta
sobre el ara
una llaga inmaterial se
alimenta de sus restos
dispersas están las brasas
del fuego que quién sabe cuándo hurtara Prometeo
de la morada olímpica
kilómetros millones de
kilómetros en torno galaxias y universos caen a su influjo
la peste invade los múltiples
mundos de Giordano como una renovada horda
hasta más allá de los
siderales abismos donde el alma tiembla
atacada por el frío
glacial que en la carne la muerte siembra
¿dónde? ¿en qué punto del
camino alcanzó la esquirla?
¿en qué remota era
abandonó su significado el símbolo?
La verdad se pudre
expuesta en la plaza
atacada por incontables
pústulas como Job
y ¿Quién mueve en su
defensa desde si podio de silencio
un dedo siquiera
siquiera los labios y la
lengua?
nadie abandona su mutismo
de barro salido de la nada como una maldición
de la boca del Eterno
yo que soy poco más que
nada entre la nada alzo mi voz y mi querella
mi voz airada en este
desierto de aridez donde campea la muerte
y proclamo la resurrección
de la llama desde la brasa
que aún palpita aquí donde
todavía no alcanza a medrar el silencio
yo que un día caeré
abatido como el árbol bajo la lluvia en las laderas
yo que aún soy a pesar de
la guadaña que a diestra y a siniestra
siega ciega de energúmeno
furor convertida en arma
yo proclamo el triunfo de
la vida aunque los partes desde el frente
digan lo contrario
el sol saldrá de nuevo
muchas veces
aún reverdecerán los
maizales sobre la era de la ceniza
y no pretenda la media
luna que enarbolo su bandera de paz ensangrentada
ni la sanguinaria máquina
de guerra que amaré nunca
a su belicoso dios bárbaro
el mío es un canto de amor
dolido
una pedrada en la frente
de Goliat invitándolo a que despierte y detenga la masacre
el alma de la Humanidad
está llorando ¿seréis sordos a tan amargo llanto?
¿seguirán cayendo como
tempranas hojas tiernas las del sicomoro?
¿seguirá todavía Caín
manchando la estrella en su frente?
yo no me contaré entre los
que con su silencio aplauden desde las gradas
del coliseo romano ebrios
de fútbol todavía.
jueves, 3 de julio de 2014
jueves, 19 de junio de 2014
EL CLARIN LLAMA A FORMACIÓN INMEDIATA
Hoy, al rayar
el sol, han de fusilar al tamborilero del regimiento, de tan solo quince años
de edad. Las campanas han doblado lúgubremente doce veces desde las once, hora
a la que cayó preso el reo.
A las cuatro
menos quince de la madrugada, un grupo nutrido de mariachis se arriman a las
paredes exteriores de la iglesia, buscando abrigo, con la certeza de que han
sido convocados para dar alguna celebración fuera de lo común, serenata que ha
de rendirse, cuando el sol proyecte su primer rayo en el horizonte, a alguna
doncella del pueblo, tipo “Las mañanitas huastecas”.
El protosoldado,
Cadete de Caballerizas, se sabe culpable. Ha abandonado su puesto de vigilancia
justo cuando la vecinita de enfrente le ha mostrado querendona dos almohadas,
desde la ventana. Fue atrapado in fraganti, con las manos metidas en la
levadura.
A las cuatro
a eme, desfilan entre contritos y dicharacheros ante la futura víctima de
ajusticiamiento, estrechándole la mano como despedida, todos sus compañeros de
armas.
Faltando quince
minutos para la hora, el muchacho se desmaya, mientras el General que lo
custodia ha ido al baño. Cuando regresa, lo da por muerto y lo envía de
urgencia a la iglesia, por si el cura pudiera hacer algo por el alma del
difunto. Cuatro soldados lo transportan sobre una camilla de campaña sobre sus hombros,
a paso redoblado. A la entrada de la Plaza, cuatro charros bigotudos y enormes,
de blanco cerrado, relevan a los soldados que regresan al cuartel y toman sobre
sus hombros, como por acuerdo tácito, la carga.
Justo al
entrar al atrio, explota la luz en los vitrales y en la bóveda secular del
templo, un coro in crescendo de violines, guitarras y tenores, inicia la
conocida marcha triunfal de cumpleaños. El joven se despierta entre sorprendido
y azorado aunque con una expresión de inocencia y felicidad en su estado más
puro en el rostro, como si resucitara de un hermoso y profundo sueño. El joven
se sienta sobre su cama-móvil, movimiento que paraliza como si los tocara de
pronto un rayo, a los cuatro charros que, tras el asombro, lo bajan como a un
santo que regresara de la muerte.
Había que
fusilar a alguien, dijeron en el cuartel. “¡El General huye!”, grita alguien
desde la torrecilla de la esquina. Tras un breve galope, regresa dessombrerado
el oficial que, en silencio, ve caer
desde su pecho las estrellas y del asta, la bandera del batallón. Se ha
disuelto el ejército.
A nadie fusilaron aquella mañana. El sol perdona.
miércoles, 18 de junio de 2014
CORONA DE ALBUR
(aire mexicano)
Sentí el fuego de la sal y de la flor
como una tibia ola de sagrada luz
en la nariz y los ojos
y no quise sino verla mariposa
remontando el vuelo juguetón
que me enseñaste como preámbulo
del reencuentro cordial
cuando ya no sean necesarias
la piel ni la alegría
ni el recuerdo de tus ojos asombrados
la noche aquella de tu pezón en llamas
para que tu nombre sea canción de fiesta
sin que nada ni nadie se oponga
ni la distancia
ni la nostalgia
ni el tiempo
ni las circunstancias
ni las prisas
vuela vuela mariposita
que ya el sol se ha levantado
y acá arriba entre los cerros
un cerrero te está cantando.
lunes, 9 de junio de 2014
ME DETUVE A
CONTEMPLAR EL HORIZONTE
la sonrisa de la sal callaba
como suele cuando duermen los rosales
este canto es pálida fotocopia del del cenzontle
que habita el corazón entre las llamas
apacible es el remanso entre las nadas
imperturbable mariposa
remoto paraíso que ya no sueño
porque no estalle enojado el ángel
hondo gesta el fuego la saliva
pronta a derramarse toda cuando acuda
la recaudadora del tributo y las ofrendas
que servirán a la reconstrucción del templo
largo tiempo abandonado
al rigor de los yugos y las cadenas
anhelo
sí
ver cómo capitulan mis células
cómo se convierten en cenizas estos huesos míos
que luego confundirá la lluvia con la tierra
rehaciendo el barro con que sueño
vasija de carne tus pechos copas de porcelana tibia
donde el vino escancien los inconvidados
a la fiesta que tú y yo celebraremos
en esa nueva versión de bacanal arcádica
hasta que la cifra de las horas rindan sus porcentajes
al reloj de las esperas
iré por los caminos alejándome de las ganas
de correr y abrazarte
porque no se quiere cuando el amor ondea sus banderas
en lo alto del horizonte -poniente exacto-
cuando el sol en soledad -estrella única-
dicta su paréntesis cerrado como puerta
al que siembra su esperanza entre los surcos
de tus aurorales gemido de gata noctífaga
no me esperes ya jamás desnuda sino del velo
conque mis ojos te defienden de los impuros
y del fiel de la balanza en el mercado de las uvas
que este canto sea reproche tácito
cuando al llegar ya tarde te halle despierta
velando en silencio como luz en la ventana
que ilumina al penitente el camino
mariposa de luz agreste en la punta de mis lenguas
de todas aquellas en que se me multiplica esta lengua
a la hora de cosechar la lava como quien recauda
luciérnagas
y miel y sal y saliva y todo cuanto viva a la sombra de
tus pestañas
y mira que miro el horizonte
busco el camino de regreso a las colinas
y los valles y cavernas en que somos
dos energúmenos abrazados abrasándose
en un mismo fuego
ya nada sueño sino tu rumor de río
derramándose conmigo como ruedan las estrellas
en torno al enérgico sol
eje primordial que te seduce.
martes, 3 de junio de 2014
jueves, 22 de mayo de 2014
DIÁLOGO CON MIGO
Alexander Zanches
-
Hola
tú
-
Hola
Yo
-
¿Qué
me cuentas de nuevo?
-
Mmmm… tú con tus chismes. De Nuevo, no te cuento
nada. Nuevo, todo.
-
¿Cómo
qué?
-
A
Qué no lo pongas a bailar, que la cumbia es para los que saben del asunto. Yo suelo
pisar los pies a las que no me enseñan sus trucos al gozar la danza.
-
Tú
eres un pez entre las manos.
-
El
pez y el agua, en el agua y en el pez, Tú. No pretendas desnaturalizar la
esencia, no sea que la vida te pise los pies.
-
¡Ok!,
empecemos de nuevo.
-
La
vida no se detiene, Yo. Corriente que se estanca, agua que se pudre.
-
Así
me gusta oírte hablar. ¿Dónde aprendiste?
-
¿Tan
pronto olvidas? Hasta pareces no humano: preguntas lo que sabes, por eso
tropiezas.
-
No
me regañes, Gatodeagua. Sé que
anduviste por México.
-
Yo
estoy siempre bajo el mismo sol y a la luz de las mismas estrellas de siempre. Lo
que pasa, Tú, es que ya olvidaste conversar con la luna y sus adeptos.
-
O
sea, ¿a eso fuiste tan lejos?
-
Sí
y no. Fui para esconderme un tiempo de tus preguntas. Igual sé que la elipse es
eterna y que todo viaje termina donde inicia. Por eso volví, como Penélope a la
rueca.
-
Áyalaaaa…
ta buena esa. Mejor no sigo preguntando.
-
Haces
bien, Yo. Tú ¿qué has hecho? ¿Nada? Ni tú mismo crees lo que piensas.
-
Es
cierto.
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