martes, 30 de septiembre de 2008

No vendas
tu alma

no la cambies
por monedas
que nada valen

ni tu heredad
por una vida
cómoda

no claudiques

2 comentarios:

Agua dijo...

No claudicaremos Poeta...

Gracias por la compañía de esa preciosa tarde, por las piedras, el tiempo y el cariño.

Kafda dijo...

Bueno Alexander, a ver qué fue lo que me heredaron también... Hay herencias que sólo te queda respetarlas pero no necesariamente compartirlas: prejuicios, fantasmas, egos...

Lo cierto es que si nos damos cuenta de ello, quiere decir que mamá y papá no hicieron tan mal trabajo con nosotres...

Chapeau andariego