lunes, 9 de febrero de 2009

Ebria de juventud la carne llama
enérgicas razones esgrimiendo
en tanto con los ojos va diciendo
qué lanza que la embista ya reclama.
Alegre partitura dulce flama
la núbil en su danza -vida- ofrece
sabiendo del jardín que le florece
y que muestra radiante en su estatura
de fruta que se brinda pues madura
está la madrugada si amanece.

2 comentarios:

El Señor de Monte Grande dijo...

Un imno a la entrega de la pasión.

Un abrazo desde MG

Kafda dijo...

Yo diría un canto a la naturaleza humana. Felicidades hermanillo (aunque soy más chica que tú).